miércoles, 26 de diciembre de 2012

Dimensiones Malditas. Capítulo 09. (Felices Fiestas)

Capítulo 09: Beso

 Aquella noche, al terminar el festival, Quasimodo regresó a su querida catedral. Las gárgolas estaban extasiadas por la fiesta. ¡Había sido un verdadero éxito! El desfile, los bailes, y la presentación de Quasi y sus amigos. El jorobado decidió que ya era el momento de irse a dormir, cuando Esmeralda apareció de repente gritando.
-Esmeralda: ¡Quasimodo! ¡¿Estás aquí?!
-Quasimodo: ¡Esmeralda! ¿Qué ocurre?
 -Esmeralda: Tienes que venir. Hay una mujer en el suelo, frente a las puertas de la catedral. ¡Tenemos que ayudarla!
-Quasimodo: De acuerdo.
-Esmeralda: Según parece, se encuentra en extrañas condiciones. Febo está cuidando de ella, pero si no nos damos prisa...
-Victor: ¿Una chica?
-Laverne: ¿Extrañas condiciones?
-Hugo: ¿Puerta?
 Finalmente, llegaron al lugar. Esa chica era Bella, yacía en el suelo cubierta de nieva, y sus amigos la acompañaban.
-Quasimodo: ¿Estas son las condiciones extrañas? ¿Objetos que hablan?
-Febo: ¡Ayúdame a moverla!
Pasó un rato antes de que Bella despertase, cuando por fin abrió los ojos, todos estaban pendientes de ella.                                                
 La primera imagen que vio Bella fue Quasimodo, intentando comprobar el pulso de la chica. Al ver que la joven abría los ojos, el jorobado pensó que se asustaría, así que se apartó un poco. Pero ocurrió justo lo contrario. Hacía mucho que Bella había aprendido a no valorar a alguien por su físico, sino por sus actos. Y él le había salvado la vida.
Emocionado, Quasimodo llevó a Bella y Esmeralda a ver las campanas, Bella estaba emocionada, desde hacía mucho, no veía nada que no fuera el castillo. Pero lo que de verdad le enamoró, fue ver el amanecer desde la torre más alta del campanario.
 -Bella: Cuando vivía en el castillo, no veía cosas tan maravillosas.
-Esmeralda: Sería mejor que pasases el día aquí, si te persiguen es peligroso moverse de día. Nosotros te ayudaremos en tu viaje esta noche.
-Bella: ¿En serio? ¡Muchas gracias!
Por otro lado, los sirvientes de la bestia y las gárgolas disfrutaban contando sus respectivas aventuras. Nunca habían hablado con objetos parlantes que no fuesen ellos mismos.
 Pero la bestia no cedía en su intención de matar a Bella. A medida que ascendía el sol, su ira y deseos de destrucción aumentaban. En su mente solo estaba la muchacha, con el rosto y las ropas teñidos de sangre.
Entonces, algo le ocurrió a la bestia. Su cuerpo empezó a retorcerse, todavía le quedaba algo de corazón y no quería dañar a la mujer que amaba.
 Aquella noche, el grupo salió de Notre Dame y se dirigieron a las periferias de París.
-Febo: Será mejor que comprobemos el terreno. ¡Vamos Quasi!
-Esmeralda: Yo protegeré a Bella, cuando hayáis comprobado el terreno, avisadnos.
 Pero en cuanto las chicas se quedaron solas, la bestia apareció. Siguiendo el rastro de Bella, encontró el lugar donde estaba escondida. Esmeralda intentó proteger a Bella, pero de un zarpazo, la bestia apartó a la joven gitana y se encerró junto a Bella en una barrera espiritual. Esmeralda intentó romperla usando cualquier arma que encontró, pero fue inútil.
Mientras, en el interior de la barrera, la bestia atacaba a Bella a base de garras y colmillos.
 En uno de esos ataques, la bestia arañó a Bella, hiriendo a la chica  e impregnado sus garras con sangre, era tan y como dijo aquella bruja.
Bella pensó que ese era el fin y decidió que al menos moriría de pie.
De pronto, el olor de la sangre de Bella llegó al olfato de la bestia.
No controlaba su cuerpo, empezó a retorcerse.
Por un lado, deseaba acabar el trabajo, pero luego, su parte humana le retenía para que no dañase a la mujer a la que amaba.
 En el exterior de la barrera, Febo y Quasimodo intentaban romperla, pero la barrera era demasiado fuerte. No podía hacer nada.
Bella no comprendía qué le ocurría a la bestia.
La bestia, empezó a recordar su vida con Bella. La vida tan maravillosa que habían pasado juntos.

 Bella no podía seguir viendo así a la bestia, y según los cuentos que había leído, sólo existía una manera de detener el embrujo.
Bella tomó el rostro de la bestia, lo acercó al suyo, y le besó.
Fue un beso tan intenso, que la bestia recuperó el conocimiento de quién era y lo que había pasado antes del embrujo. Pero no recordaba nada de las últimas 24 horas.
La barrera empezó a desmantelarse. Bella estaba herida, pero solo era un rasguño. La bestia miró su mano, parecía estar agarrando algo. Efectivamente, había una rosa en su mano.
¿Qué sería aquella misteriosa flor?
Entonces, una extraña niebla empezó a rodear a la tierna pareja.
Cuando se dieron cuenta, estaban ataviados con sus mejores galas, habían vuelto a la normalidad... ¡Y la Bestia ya no estaba! ¡En su lugar se encontraba el apuesto príncipe Adam!
Ninguno de los dos se lo podía creer ¿Era posible que aquella fuese la rosa encantada y que el hechizo por fin se hubiese anulado?
 Bella y Adam empezaron a bailar en honor a que por fin todo había terminado y podían ser felices para siempre.
 No podían estar más equivocados.
La pesadilla solo acababa de comenzar, y todavía tendrían muchas y muy mayores dificultades a las que enfrentarse.

Cuando estaban a punto de besarse, la ilusión se anuló. Bella y Adam volvían a estar en París y volvían a tener sus viejas ropas. Pero lo más importante era que Adam seguía siendo humano.
 Entonces, aparecieron Lumiere, Din-Don, la Sra Potts y Chip. Ninguno de ellos haía cambiado, por lo tanto, el primer hechizo no se había roto, seguramente, si Adam volvía a la normalidad, era porque durante el beso, la bestia arañó el labio de Bella impregnando sus colmillos con sangre, por lo que el hechizo quedaba anulado.
Y allí estaba, aquella extraña rosa ¿Qué significaba?
Todos pensaron que la mejor opción era volver al castillo, a lo mejor allí encontraban alguna pista, o por lo menos, sabrían dónde encontrar a Maléfica usando el espejo mágico.
 Estaban a punto de salir de la ciudad cuando alguien se presentó.
-Frollo: Mi querido Quasimodo ¡Cuánto tiempo!
-Quasimodo: Maestro.
Febo desenvainó su espada.
-Esmeralda: ¿Qué haces aquí? ¡Tenías que estar muerto!
-Frollo: ¡Silencio joven gitana! ¡Ahora dame esa flor! ¡De lo contrario, una persona muy querida para ti sufrirá!
Entre tanto, en Virginia, Pocahontas sintió un extraño cambio en el viento. La situación estaba cada vez más tensa.




CONTINUARÁ

2 comentarios:

  1. Está increíble, el mejor hasta ahora. Me ha encantado el vídeo que has montado, y la imagen del beso es estupenda. No me quedan palabras de mayorista para expresarlo.*_*

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    1. Me ha encantado el comentario. Muchísimas gracias, espero que sigas leyendo la serie en el futuro.

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