


Mientras,
en un claro del mismo bosque del dragón, Inuyasha y Sesshomaru seguían luchando
entre ellos, Kagome intentaba hacer algo para detenerlos, pero lo único que
podría hacer era gritar “Siéntate”, lo cual podría provocar que Inuyasha fuese
asesinado.

Inuyasha,
Sesshomaru, Kagome y Shippo corrieron para saber de dónde procedía aquel aroma.

-Shan-Yu:
Soldado de las montañas, desenvaina tu espada, y ni que ni se le ocurra
intervenir a tu amiguito, estaré dispuesto a tomar medidas.
-Mulán:
Shang ¡No intervengas! Esta es mi lucha.
Shan-Yu y Mulán, lucharon ferozmente, Shang y Mushu, observaban inquietos, estaban muy igualdados, de pronto, Hayabusa interfirió golpeando a la joven y arrebatándole la espada. Ahora ella estaba indefensa, Shang intentó intervenir, pero un ejército de sincorazón apareció de repente, bloqueando el paso del general. Obviamente, aquellos monstruos no tenían el nivel para vencer en un combate contra Shang y Mushu, pero eran tan numerosos, que perfectamente podían cortarle el paso por un rato. Ocasión que Shan Yu aprovechó para atacar a su mortal enemiga. Todo parecía perdido para la heroína de China.
Inuyasha
apareció de pronto intentando atacar al enemigo, pero este esquivó el ataque,
perdiendo su espada.
Inuyasha:
¿Te encuentras bien?
Mulán:
Sí, muchas gracias. ¿Quién eres tú?
Inuyasha:
Me llamo Inuyasha.
Mulán:
Inuyasha. Lo recordaré.
La
joven no perdió el tiempo y tomó la espada de Shan Yu. Ella había conseguido
aquella arma limpiamente, y estaba dispuesta a utilizarla para devolver a su
enemigo al lugar del que nunca tendría que haber salido.
Una
extraña voz sonaba en la cabeza de Shan Yu. Nadie más podía escucharla, pero el
huno comenzó a tambalearse. Hayabusa se posó en el hombro de su amo, preocupado
por lo que le ocurría.

Antes
de que la flecha le golpease, Shan Yu escapó, desvaneciéndose en las tinieblas
del crepúsculo.
Al
mismo tiempo, todos aquellos sincorazón desaparecieron, un gran alivio para
Shang, que no le quedaba mucha energía para seguir luchando. Pero todavía quedaba
una cosa por desaparecer: La espada de Shan Yu, se desmaterializó por arte de
magia en los brazos de Mulán.
El
enemigo mortal de Mulán había resucitado, y poseía un aura y un olor similar al
de Naraku, eso quería decir que ambos villanos habían resucitado de alguna
manera y se habían unido. La única solución posible, era unir sus fuerzas para
luchar y vencer, además, todavía tenían que resolver el problema de la familia
Fa.
Inuyasha:
Creo que está clara la situación, ahora nuestra única solución es encontrar
pistas, probablemente, Naraku haya resucitado con el poder de la esfera, pero,
¿Para qué meter en este asunto a ese tal Shan Yu?
Shang:
No lo sé, pero no lo averiguaremos quedándonos aquí.
Todos
emprendieron el camino, a excepción de
Sesshomaru, él prefería seguir el viaje por su cuenta.
En el
Inframundo, los planes de Hades avanzaban correctamente, hasta que apareció
alguien.
Shan
Yu: Lo siento, no pude cumplir mi misión.

Shan
Yu: ¿Tenías dudas de mi victoria contra ella? De modo que jugasteis con mi
vida.
Naraku:
Jaja, no seas tonto, encima de que prevenimos, salvamos y devolvemos tu espada.
Podrías mostrar un poco de gratitud.
Shan
Yu: TSK
Naraku:
Por cierto, espero que al menos cumplieses con lo referente a ellos.
Shan
Yu: No te preocupes, la familia Fa está en la urna que me proporcionaste.
Naraku:
Perfecto, necesitamos mucha energía y odio. Todos ellos nos vendrán bien.
CONTINUARÁ.
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